Salud y Trabajo

 

Introducción

Para inaugurar mi participación en este Blog, pensé en un tema científico de mi interés y que al mismo tiempo fuera de relevancia para nuestra Comunidad. Es así como escogí el Tema: Salud y Trabajo, que es un área que ha llamado mi atención desde hace ya algunos años y sin embargo, no había reflexionado profundamente sobre ello.
Durante el año 1997, asistí al Seminario “Salud y Sociedad” desafíos del nuevo siglo efectuado en la Ciudad de Viña del Mar. A este seminario concurrieron varios Científicos de renombre mundial, expertos en salud de las poblaciones, que se refirieron a sus investigaciones. Entre otros mencionaron las influencias de las desigualdades y de la jerarquía social en las enfermedades y la muerte. Escuché frases como las siguientes: “las personas que tienen más jefes se enferman más y se mueren antes que las que tienen menos jefes”. O reflexiones que hablaban que un país rico, las personas menos ricas, como por ejemplo: que solo tienen una vivienda y un automóvil, se enferman más y se mueren antes que las que tienen dos viviendas y más de un automóvil. Me pareció lógico pensar que si una persona es más rica que otra, tendrá mejor acceso a la medicina por tener más dinero para comprarla que otra que tiene menos. Pues bien, las investigaciones no trataban de eso, sino que demostraban cómo los efectos psicosociales, los sentimientos, las emociones y los sufrimientos ligados a la pobreza relativa, de sentirse más pobre, en un status social inferior, finalmente, se transformaban en más enfermedades y muerte anticipada para determinados sectores sociales. Confieso que me conmocioné con lo que escuché en aquellos momentos. No estábamos hablando de personas pobres sujetas a deprivación social, sin comida, sin una vivienda adecuada, sin agua potable, sino que estábamos hablando de personas de países ricos sin deprivación social, con buena alimentación, vivienda de calidad, con agua potable, etc. Las investigaciones demostraban que ello había ocurrido con independencia del tipo de enfermedades de una sociedad. Se demostraba que era similar para el caso cuando las enfermedades prevalentes eran las enfermedades infecciosas transmisibles, o bien, para el caso de las enfermedades crónicas no transmisibles. Finalmente los investigadores proponían que un país rico, la mejor forma de mejorar la salud de la población era mejorar su equidad y proponían a países como el nuestro, que inician su camino hacia el desarrollo, partir de inmediato con una política para mejorar la equidad y que con ello también en forma natural mejorar. la salud de la gente.
Grande fue mi sorpresa cuando describieron cambios paradigmáticos respecto a la relación salud y trabajo, pues mi aproximación siempre fue desde la perspectiva de la medicina del trabajo, salud ocupacional y enfermedades profesionales, que más bien se refieren a riesgos evidentes tales como accidentes, posturas inadecuadas, contacto con elementos infecciosos, tóxicos, químicos o bien radiactivos, etc. Pues bien, demostraron que existen determinadas influencias psicosociales en las relaciones del trabajo que enferman y matan y que incluso hay determinados puestos laborales que tienen más riesgos de enfermar y morir.

Desarrollo.

Las primeras sospechas

En la década de los 60 hubo varios estudios sistemáticos acerca de cómo las condiciones de trabajo se relacionaban con el riesgo de infarto al miocardio. Ellos demostraron que había cierta relación entre las horas extraordinarias excesivas y el riesgo de enfermedades cardiovasculares. También se demostró la relación entre demanda excesiva e infarto al miocardio. En la década de los 80 se hizo un estudio retrospectivo en dos grupos de bancarios en Bélgica, un banco privado y un banco del Estado. Los empleados del banco privado tenían incidencia más alta de infarto al miocardio que aquellos empleados del banco del Estado. Estas diferencias no pudieron ser explicadas por factores biomédicos. Este estudio de los bancos de Bélgica fue uno de los primeros en demostrar una posible relación entre ciertos elementos de las condiciones de trabajo –demanda de trabajo- (que son mayores en el banco privado) con el riesgo de infarto al miocardio.
En la década de los 60, a través de un estudio prospectivo se había demostrado una mayor incidencia de infarto al miocardio entre las capas más bajas de los empleados de las grandes compañías, en comparación con las capas más altas. Estas evidencias echaron por tierra la hipótesis que el estrés psicosocial afectaba a los empleados con mayores responsabilidades y demostraron que ello no era un problema para ellos, y a partir de ello se iniciaron nuevas investigaciones para entender la relación entre el status ocupacional y el estrés.

El Estrés y la Salud en el Trabajo

El impacto negativo que el estrés en el trabajo tiene para la salud de las personas y de las organizaciones es un dato sobre el que existe suficiente evidencia científica. El estrés se ha relacionado con un cierto número de síntomas físicos y psíquicos como migraña, úlceras de estómago, irritabilidad, impotencia, alteraciones menstruales, ansiedad, falta de concentración, indecisión. También con comportamientos insalubres como fumar, hábitos alimenticios, falta de ejercicio y abuso de alcohol y drogas. El estrés es causa de insatisfacción laboral y en general de accidentes y falta de precaución en el trabajo, así como, de problemas maritales y familiares. Algunas enfermedades como las cardiovasculares y coronarias, patologías mentales e, incluso, la aparición de ciertos cánceres se relacionan igualmente con el estrés. Otro indicador de impacto de los riesgos psicosociales en el trabajo se puede citar la estimación de que el 54% del ausentismo se relaciona directa o indirectamente con el estrés o la consideración de que el estrés es responsable del 60 a 80% de los accidentes de trabajo.

Un modelo de interpretación

El Grupo Ad - Hoc sobre el Estrés en el Trabajo de la Comunidad Europea adoptó la siguiente definición: “El estrés laboral es una reacción emocional y psico- fisiológica ante aspectos nocivos del trabajo, del ambiente de trabajo y de la organización del trabajo. Es un estado caracterizado por elevados niveles de alarma y angustia y a menudo con sentimiento de impotencia (incapacidad para controlar la situación en el sentido de cambiarla o adaptarse”.
Definir el estrés no es suficiente para comprender todas sus causas y consecuencias. La investigación reciente ha identificado un gran número de factores potenciales de estrés en el trabajo en sus diversos ámbitos: condiciones de trabajo (organización y medio ambiente), condiciones de empleo y relaciones sociales y laborales.
De los diferentes modelos conceptuales que se han propuesto para una interpretación del estrés laboral, el que cuenta con un mayor consenso es el de Karasek y Theörell con la modificación de Johnson y Hall que define las situaciones de riesgo en base a tres dimensiones de las condiciones de trabajo: demandas de trabajo, capacidad de decisión del individuo y apoyo social. Los trabajos con una mayor exposición al riesgo serían aquellos en que se combinan unas exigencias elevadas con una baja capacidad de decisión actuando el apoyo social como un factor agravante (bajo apoyo social) o paliativo (alto apoyo social).
Las demandas del trabajo vienen determinadas por las exigencias que el mismo supone para el trabajador, y son de naturaleza fundamentalmente psicológica (ritmo, nivel de atención y concentración, responsabilidad), aunque también tienen una dimensión física (esfuerzo físico, trabajo muscular, postura de trabajo).
Bajo el concepto de control se incluye el conjunto de recursos que el trabajador tiene para hacer frente a estas demandas del trabajo, tanto su nivel de formación y habilidades como su grado de autonomía y de participación en la toma de decisiones sobre aquellos aspectos que afectan su trabajo.
Podemos distinguir dos componentes básicos del control: el control sobre la propia tarea y el control colectivo del grupo sobre las decisiones de su unidad. En este sentido, el estrés como factor de riesgo para la salud no viene determinado solamente por el nivel de exigencias del trabajo, sino por la adecuación de los recursos y capacidades del trabajador (control) para hacer frente a estas exigencias (demandas) del trabajo.
Este balance entre control y demandas depende, fundamentalmente, de la organización del trabajo y no de las características individuales de cada trabajador, a pesar de ser cierto que personas diferentes reaccionan de forma distinta ante trabajos igual organizados y que ello es debido tanto a la variabilidad individual (de base genética y psicológica) como a la interacción entre factores estresantes laborales y extralaborales (vida familiar y social, tiempo libre, etc.).
Johnson y Hall introdujeron el apoyo social como la tercera dimensión de este modelo (modelo demanda-control-apoyo social), que actuaría como modificador de efecto de la alta tensión. De esta forma, un nivel alto de apoyo social en el trabajo disminuye el efecto de la alta tensión, mientras que un nivel bajo lo aumenta.
El apoyo social en el trabajo tiene, a su vez, dos componentes básicos: el apoyo de los compañeros o compañeras de trabajo y el de las jefaturas o niveles de supervisión directa.
Diversos estudios basados en el modelo demanda-control sugieren la existencia de una asociación causal entre tensión laboral y enfermedades cardiovasculares. Recientemente se han publicado algunos trabajos relevantes en idéntica dirección y se ha relacionado la tensión en el trabajo con el ausentismo laboral por motivos de salud, y se están aportando fuertes evidencias de asociación entre la tensión laboral considerada en el modelo demanda – control – apoyo social con otros trastornos de salud altamente prevalentes entre la población trabajadora, como el dolor de espalda y los trastornos musculoesqueléticos.
Un estudio efectuado en España, estimó los siguientes Grupos de alta exposición a riesgos psicosociales en el trabajo en, opinión de expertos consultados, según ocupaciones o colectivos de trabajadores.

  1. Personal sanitario de asistencia directa a los pacientes
  2. Trabajadores/as de cadena
  3. Personal de la enseñanza en contacto directo con los alumnos (primaria y secundaria)
  4. Personal de atención directa al público o usuarios(telefonistas, recepcionistas, ventanilla…)
  5. Conductores de transporte público urbano y por carretera
  6. Cajeras de grandes superficies comerciales
  7. Controladores de instalaciones críticas (eléctricas, nucleares, aéreos, ferroviarios y similares)
  8. Grabadores de datos para su posterior procesado informático
  9. Trabajadores de hostelería (cocineros y camareros)
  10. Comerciales y técnicos de ventas a domicilio

Conclusiones.
En el mundo científico ha surgido una nueva forma de mirar la salud individual, más que pensar que la responsabilidad de la salud personal es del individuo, se ha logrado demostrar que la salud individual depende de la salud de la población en donde habita la persona. En otras palabras, hay personas saludables cuando la población es saludable. Este cambio de mirada es muy importante ya que con esta nueva mirada el foco de las medidas de salud pública se orientan hacia la población y no hacia los individuos.
Desde esta perspectiva adquieren gran importancia científica algunos aspectos que hasta ahora eran mirados desde la perspectiva de los principios y valores. En general podemos decir que hay grandes valores universales que tienen un efecto benéfico para la salud de la sociedad y las personas que la componen. Más aún, estos valores tendrán un efecto beneficioso para la salud si se aplican en el lugar de trabajo.
Los científicos han demostrado que en sociedades y organizaciones igualitarias (valor igualdad) las personas se enfermarán menos y vivirán más. Así también, han demostrado que cuando las personas ejercen el libre autodeterminio de su vida (valor libertad) tanto en la vida social como en el trabajo, se producirá un efecto benéfico para la salud. Similar situación se ha demostrado en el caso del apoyo social (valor fraternidad) ya sea de parte de amigos y parientes como de compañeros de trabajo y jefaturas. Y por supuesto, el respeto, la tolerancia, el amor tanto en las relaciones sociales como en las del trabajo tendrá similares consecuencias beneficiosas para la salud individual. ¿Cómo ocurre todo esto? Todo esto ocurre porque el ejercicio de los hábitos que encarnan estos valores desencadenan una dinámica bioquímica moderadora del estrés.
Concluyo entonces que el ejercicio de la libertad, la igualdad, la fraternidad y la tolerancia no son solo fines en sí porque son constitutivos de lo humano, sino que además, porque su atropello produce sufrimiento, estrés, enfermedad y muerte anticipada entre nosotros.

Bibliografía.
Salud y Sociedad, desafíos del nuevo siglo, Viña del Mar, 1997
Prevención de Riesgos Psicosociales, estudio de necesidades, Madrid, 1997.
Guía Sobre el Estrés Relacionado con el Trabajo, Comisión Europea, año 1997

 

 

 

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